El Design Thinking, como disciplina, ha transformado las prácticas de los diseñadores en modelos útiles para trabajar en cualquier área de las organizaciones. ¿En qué consiste?

 

 

 

Quienes lo defienden ven en esta metodología un enfoque en el trabajo en equipo y en su capacidad para ajustarse a las necesidades de innovación de las empresas. Es decir, sirve para innovar en los procesos de la organización; pone el acento en la intervención de varias personas y se adapta según las necesidades de la compañía.

Uno de los primeros y principales impulsores de esta metodología es Tim Brown, CEO de la agencia IDEO, que en algún momento fue catalogada como una de las 25 empresas más innovadoras del mundo, y que tomó notoriedad al diseñar el primer mouse para Apple, entre otros productos.

¿Cómo lo consiguió? Con una serie de prácticas que favorecen un pensamiento estratégico, orientado a la generación de resultados innovadores. Esta metodología está basada en la manera en la que el diseñador, en su hacer diario, ha sido capaz de resolver problemas complejos (con múltiples variables, más de una solución, etc.) y llevarlos a soluciones tangibles.

El secreto del design thinking: ser accesible para todas las organizaciones, porque parte de una metodología común, como la del método científico. Es decir, tiene una lógica que se evidencia en sus pasos: plantear un problema, investigar, analizar, comprobar, resolver y controlar el desarrollo de una acción. 

Las herramientas de design thinking están orientadas a trabajar en equipos multidisciplinarios y a fomentar la cooperación en las distintas etapas de cualquier proceso de innovación. Tener más de un enfoque nos permitirá encontrar y detectar con mayor facilidad aspectos no considerados anteriormente.

 

Equivocarse está muy bien

El design thinker debe estar preparado para descubrir nuevas oportunidades, detectar errores y tener la paciencia y tolerancia a la frustración necesarias para regresar a pasos anteriores durante el proceso. Encontrar errores es el pan de cada día en cualquier área creativa y este modelo los hace parte de su proceso, del que saca provecho al abrir la posibilidad de corregirlos “orgánicamente”.

¿Conclusión? Los cambios vertiginosos ocasionados por la globalización y las nuevas tecnologías modifican rápidamente todos los aspectos de nuestra vida y, por tanto, del mercado. La repetición constante de un modelo de negocios y sus métodos tradicionales de crecimiento ya no bastan para garantizar siquiera su viabilidad en el futuro cercano. A través de metodologías como el design thinking, la empresa puede ser capaz de encontrar nuevas rutas hacia la innovación, no sólo en lo que toca a productos y servicios, sino también en procesos internos y operativos, entre otros.

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